Recientemente, en uno de los grupos de WhatsApp al que pertenezco que incluye a apasionados acuicultores mexicanos, muchos productores se quejaban de las importaciones de tilapia. Es muy importante comentar que la discusión no se centró en la tilapia importada en sí, sino en la forma en que se comercializa y vende.

Hoy quisiera hacer una propuesta sobre cómo, al menos en México, se podría prevenir la mala práctica de vender 700 gramos de tilapia por kilogramo, evitando que los consumidores finales sean engañados y perjudiquen a los productores nacionales.

Comencemos por definir lo que quiero decir con glaseadoglaseado es un término para describir la capa protectora de hielo que se forma sobre la superficie de un producto congelado siempre que se rocíe o se sumerge en agua marina limpia, agua dulce o agua con aditivos aprobados.

Es un proceso que se aplica habitualmente a los productos congelados para evitar la pérdida de sus cualidades organolépticas. Regularmente, el peso del esmalte es de alrededor del cinco al 10 por ciento del peso total del producto. Entonces, en general, un kilogramo de producto que ha sido glaseado suele contener de 900 a 950 gramos de peso real del producto que se vende. Una planta procesadora puede manipular el porcentaje de vidriado y, si su comprador lo solicita, puede sumar hasta el 30 por ciento del peso total en agua, que es lo que comúnmente se importa en México.

Una gran estafa

Entonces, prácticamente cada kilo de tilapia importada que se vende en México (o cualquier otro product del mar congelado importado) pesa 700 gramos. La Tabla 1 ilustra cómo el porcentaje de glaseado afecta el peso por pieza y el precio real de la tilapia.

 

 

Entonces, cuando alguien compra una tilapia de "un kilogramo", con un 30 por ciento de glaseado a 60 pesos (~ US $ 3), en realidad está comprando una tilapia de 700 gramos a 86 pesos (~ US $ 4,3) el kilo (42%). más caro que el precio marcado). Parece una gran estafa, ¿verdad? Bueno, eso es porque lo es.

Lamentablemente, los culpables de este esquema son los importadores de tilapia, los cuales, para ser honestos, declaran el precio en el que están comprando su producto y el porcentaje de glaceado tanto en la petición de importación como en la factura, información que es público y es propiedad del responsable del punto de venta, que pueden ser minoristas o mayoristas, incluidas cadenas de supermercados, que por alguna razón no comunican al comprador lo que realmente están pagando.

Adopción de una nueva posición

Hoy les daré el beneficio de la duda y asumiré que nadie les ha dicho esto antes y que a partir de hoy, todos adoptarán una nueva posición y dejarán de engañar a sus queridos consumidores. Así que para ellos, con todo respeto, tengo una propuesta.

Comenzando lo antes posible, en cada punto de venta donde se comercializa el product del mar, independientemente del tamaño, se indicaría la masa escurrida del producto y el precio, en función de la masa escurrida.

Asimismo, se debe especificar el origen del producto y si ha sido previamente congelado, último para evitar la mala práctica común de vender un producto recién descongelado como fresco. Las recomendaciones anteriores podrían oficializarse con una pequeña enmienda a la Norma Mexicana, NOM-242-SSA1-2009, que no solo tiene sentido, sino que es de sentido común.

Otra alternativa, en caso de que queramos desalentar la importación de productos con altos porcentajes de glaseado podría aplicarse el siguiente método arancelario. Con los aranceles anteriores, cualquier producto que tenga un 10 por ciento de glaseado o menos, que es lo que podría considerarse normal, solo pagaría aranceles equivalentes a su porcentaje de glaseado. El segundo grupo pagaría una tarifa que duplicaría el porcentaje. Entonces, por ejemplo, una tilapia con un 15% de glaseado pagaría una tarifa del 30%.

Finalmente, el tercer grupo pagaría tres veces el porcentaje de glaseado, resultando en un producto con un 30% pagando un arancel del 90%, lo que debería desalentar la importación de tilapias con un alto porcentaje de glaseado.

Estas son solo un par de propuestas de las muchas que existen actualmente para solucionar este viejo problema. Lo que realmente se necesita para resolver este problema es la transparencia, la comunicación y la profesionalización dentro del sector; y sobre todo, participación y voluntad de modificar el statu quo. Sigamos defendiendo y abogando por la acuicultura, hoy, más que nunca, en estos tiempos difíciles, debemos unirnos y trabajar como un sector compacto, que sería la única forma en que los productores de tilapia en México pueden competir en igualdad de condiciones.

AutorAntonio Garza de Yta 

Fuente: International Aquafeed 

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