Por Antonio Garza de Yta

Durante el 23 y 24 de septiembre del presente se llevará a cabo la Conferencia Global en Acuacultura 2020 'Acuacultura para la alimentación y el Desarrollo Sostenible' en la Ciudad de Shanghái, China. Este evento pudiera parecer uno de tantos otros que se realizan en el mundo, en donde los científicos, políticos, productores, comercializadores y/o entusiastas de la acuacultura hablamos de la importancia que tiene nuestra actividad y de lo crucial que los tomadores de decisiones nos tomen en cuenta para poder desarrollarla tal y como se debe. ¿Pues qué creen?, los tomadores de decisiones estarán reunidos, por lo menos virtualmente, en Shanghái para hablar de la acuacultura y para establecer una visión en conjunto de como la actividad puede contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) durante los próximos 10 años, principalmente el ODS-2 'Hambre Cero', pero en realidad a todos, ya que los 17 se relacionan de mayor o menor manera con la acuacultura.

Los organizadores del evento son la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Red de Centros Acuícolas de Asia-Pacifico (NACA). Este evento estaba planeado para llevarse a cabo durante el año pasado, pero, como todo, se vio afectado por la pandemia y de ser un evento presencial de 5 días terminó siendo un evento virtual, semipresencial, sin prácticamente audiencia internacional, de tan solo dos días. Lo anterior pudiera parecer que reduce su importancia, pero no, ya que sin importar el evento que enmarque su publicación, este contiene importantes consideraciones y visiones para la próxima década.

No voy a escribir el contenido de la declaración, pero si quisiera resaltar que dentro del documento:

  • Se reconoce que muchas formas de producción acuícola pueden hacer contribuciones significativas a la reducción de emisión de gases invernadero.
  • Se reconoce que la acuacultura puede usar más eficientemente la energía que la mayoría de los ganados terrestres y que puede ser una forma muy efectiva y sostenible de producir proteína, ácidos grasos esenciales y micronutrientes importantes.
  • Se observa la necesidad de que la acuacultura sea considerada una prioridad nacional, regional y global y la importancia de desarrollar planes estratégicos que incluyan a varios subcomponentes de la industria y la comunidad en general.

La última observación de lograrse podría cambiar por completo el rumbo de la acuacultura, para lo cual llevamos muchísimos años de lucha.

El documento contiene 5 compromisos generales, que resumiendo son:

  1. Promover el desarrollo responsable de la acuacultura.
  2. Promover la buena gobernanza acuícola.
  3. Fortalecer las alianzas para generar y compartir conocimiento, información y tecnología.
  4. Invertir en innovación acuícola, investigación y desarrollo.
  5. Crear una comunicación abierta y transparente acerca de la acuacultura sustentable.

Para lograr estos 5 compromisos se identificaron 10 prioridades estratégicas, que se describen detalladamente en el documento, las cuales además contienen 99 líneas de acción que buscan impulsar una actividad sustentable e incluyente en todos los aspectos, de las que me gustaría resaltar 4 al considerarlas temas que hemos venido platicando y que serán cruciales para el futuro:

  • Promover los beneficios del pescado en las dietas (principalmente de mujeres embarazadas y niños) y la inclusión de los alimentos acuáticos en las políticas de los sistemas de alimentación, debido al potencial y al papel que estos pueden jugar en el combate de todas las formas de desnutrición.
  • Trabajar entre disciplinas y sectores para mayor coherencia en la política pública.
  • Invertir en investigación y desarrollo para la utilización de plantas acuáticas como ingredientes de los alimentos de ganados terrestres, para reducir tanto la presión sobre las tierras agrícolas como la emisión de metano entérico proveniente del ganado.
  • Establecer programas de desarrollo de capacidades que tengan como objetivo la profesionalización de toda la cadena de valor de la industria a todos los niveles, incluyendo el personal de gobierno que necesita poder tomar decisiones basadas en la más reciente información científica disponible.

Estas cuatro líneas de acción ilustran claramente que no solo se tiene una visión del momento, sino de visión a largo plazo para transformar no solo la actividad acuícola, sino toda la cadena de valor y la toma de decisiones.

En cuanto ¿a qué pasará con la Declaración de Shanghái?, pues esto dependerá de cuántos países del total de los 193 miembros de la FAO se adscriban a ella, esperemos que sea un buen número; y de que tanto los países estén dispuestos a cumplir sus compromisos internacionales. En lo particular creo que todos debemos de tomar este documento, leerlo con detenimiento y comenzar a realizar las acciones que consideremos pertinentes y congruentes con nuestra actividad, ya que el futuro de la acuacultura no solo depende de los tomadores de decisiones, sino de todos los que conformamos esta industria.

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