Vacunación de Peces

13/11/2012

 

Reseña de la industria de vacunación de peces en el RU

 Estoy seguro de que todos los involucrados en cualquier vacunación de peces prefieren no tener que hacerlo debido a que este es un proceso caro, que consume tiempo y que es un proceso peligroso y estresante. Entonces, ¿por qué vacunamos a los peces?

Ciertamente en la industria del cultivo del salmón desde hace muchos años este tipo de procedimiento se ha convertido en parte del proceso de producción y sólo algunos de los miembros “con más tiempo en la industria” recuerdan cómo era en el pasado antes de que se desarrollaran las vacunas a base de aceite.

Antes de utilizarse estas eficaces vacunas a base de aceite, los productores de salmón podrían haber perdido quizás el 50 por ciento de sus poblaciones  con la principal enfermedad que amenazaba la especie: el Furunculous. Algunas granjas sufrieron más que otras, pero todos enfrentaban el problema de una forma u otra. La única solución real en aquel momento fue el tratamiento con antibióticos, el cual no solo era extremadamente caro, sino que dio lugar a problemas de resistencia.

El otro problema fue la percepción pública negativa debido al exceso en el uso de antibióticos en la alimentación animal. Esto, conjuntamente con algunos casos aislados de uso de antibióticos no permitidos en algunas granjas, obligó a la industria a buscar un nuevo enfoque en el manejo de la enfermedad. Las vacunas a base de aceites que se utilizan hoy día en la acuicultura son “polivalentes”, lo que significa que pueden prevenir una gran variedad de enfermedades, como por ejemplo la  vacuna triple viral en humanos.

 ¿Por qué vacunar?

La inyección significa economía, logística y riesgo, por lo que al tomarse la decisión de vacunar muchas otras alternativas se probaron con anterioridad. Se han realizado ensayos sobre vacunas dip y vacunas en el alimento, pero debido a la naturaleza de funcionamiento del sistema inmune de los peces, estas vacunas sólo tienen efectos limitados. Si fuera así de fácil, estoy seguro que los humanos preferirían tomar una tableta antes de inyectarse cuando van de vacaciones!

El problema de las vacunas ‘en el alimento “es que las vacunas deben crear una respuesta en el sistema inmunológico – el cuerpo tiene que” reaccionar “a una sustancia extraña para producir los antígenos, los cuales brindan las defensas adecuadas  al sistema inmune. Si la sustancia que crea esta reacción en el cuerpo se le añade al alimento, el cuerpo lidiará con ella mediante la digestión y la excreción a través del sistema digestivo, y ello no estimula el sistema inmune; por lo tanto no tiene ningún efecto en la prevención de las enfermedades.

 ¿Quiénes vacunan?

 La industria del salmón del atlántico en todo el mundo está muy familiarizada con la vacuna intra-peritoneal (inyección) y su aplicación data de muchos años. Por su parte los productores de trucha solo ocasionalmente vacunan contra la enfermedad Entérica de la Boca Roja (ERM) en las instalaciones de alto riesgo, y esto es debido a que el ciclo de producción es mucho más rápido para la trucha que para el salmón, además que muchas de las enfermedades se pueden manejar a través de la vacunación dip

La industria de la lubina se centra en el área del Mediterráneo, que es un área de gran crecimiento en la actualidad, pero que está enfrentando los mismos problemas que enfrentó la industria del salmón 25 años atrás ya que muchas de sus instalaciones  pierden cerca del 50 por ciento de sus poblaciones. La reciente  producción a escala comercial de una vacuna muy efectiva a base de aceite  ha llevado a muchos productores de lubina a considerar la vacunación como el único método efectivo  para controlar la enfermedad. Solo aquellos pocos productores que han invertido en la estrategia de vacunación son los únicos que han podido disfrutar de importantes beneficios financieros. A medida que esta noticia se difunda, es probable que la vacunación se convierta en un método común para la industria.

 ¿Cómo se lleva a cabo el proceso?

 A los peces se les mantiene sin alimentos durante  24 o 48 horas (dependiendo de la época del año) antes de la vacunación con el objetivo de  vaciar el intestino; luego los peces se depositan  en un tanque o jaula para aplicarles un baño anestésico que tarda uno o dos minutos en hacer efecto. Este paso es extremadamente importante para la seguridad del vacunador y para la seguridad y el bienestar de los peces.

Posteriormente se traslada al pez a una mesa de acero inoxidable para ser vacunado en un área muy específica que tiene una tolerancia de 3 mm. El equipo debe lograr un 96 % de precisión aunque debemos tener en cuenta que los vacunadores deben lograr vacunar entre 15-20.000 peces en el día, lo cual es un logro absoluto!

Finalmente los peces se devuelven a un tanque de recuperación donde se recuperan de la anestesia en un promedio de dos a tres minutos. Siempre hay un cierto nivel de mortalidad después de este proceso estresante de alto riesgo, pero por lo general es solo una minoría de alrededor de 100 por cada 100.000 peces vacunados. Las altas mortalidades ocurridas después de la vacunación suele atribuírseles a la mala anestesia, y no a la inyección.

Las consecuencias de la mala calidad de la vacunación por lo general sólo aparecen  después de varios meses de realizada la vacunación y pueden durar hasta la cosecha, donde las consecuencias financieras se ponen de manifiesto. Los principales problemas son:

 -          Incorrecta profundidad de la aguja en la inyección intramuscular (aguja demasiado larga o corta) lo cual provoca daños en los órganos internos, incluyendo granulomas (aguja muy larga) dando como resultado que los  peces no crezcan adecuadamente debido a daños en el intestino.

-          Los peces no quedan inmunizados a las enfermedad debido a la aplicación de una dosis incorrecta (o que no hayan sido vacunados)

-          Melanización (“magulladura” permanente, en la carne de los peces) lo cual provoca muy malos rindes en la cosecha.

-          Daños permanentes y cicatrizaciones en el interior del pez debido al movimiento de la aguja durante el proceso de vacunación.

Melanización producto de la vacunación

 Dos de los principales problemas que encontró Salmovac (equipo que se contrató para la vacunación) es la poca anestesia y la mala elección de los peces a vacunar. Si no utilizamos la cantidad de anestesia necesaria el proceso dará como resultado altos índices de mortalidad; si el pescado está bajo anestesia, el proceso no deja de ser estresante y peligroso para ellos (imagínese realizar tamaña operación donde solo parte de la población está sedada!). Por otro lado, si están sobre-anestesiados corren el riesgo de no recuperarse con rapidez, dando como resultado amontonamiento de peces  en el tanque de recuperación, lo cual puede causar asfixia o peor aún, que no se recuperen del todo.

Daños permanentes y cicatrizaciones en el interior del pez debido al movimiento de la aguja

Otro factor de riesgo son los vacunadores. Si los aceites minerales utilizados ​​en las vacunas se inyectan accidentalmente en un dedo, el vacunador requerirá atención médica urgente; la zona del dedo tendrá que abrirse y extraer la vacuna, de lo contrario la inflamación podría dañar los tejidos y causar la pérdida del dígito.

 ¿Cómo se ha desarrollado la vacunación?

 Cuando las primeras vacunas a base de aceite estuvieron disponibles para la industria del salmón, solo unas pocas empresas comenzaron a vacunar a sus propios peces creyendo (erróneamente) que podrían mantener los costos más bajos ya que no tendrían que contratar mano de obra adicional. Los problemas encontrados, sumados a los resultados devastadores en muchos de los casos, condujeron a la mayoría de las empresas a contratar especialistas en vacunación.

Los principales problemas fueron la falta de conocimiento acerca de la profundidad de la aguja  y la demora del proceso de vacunación debido a la inexperiencia y lentitud de los vacunadores que no contaban con entrenamiento alguno. Un equipo de seis vacunadores inexpertos podrían vacunar entre 150-200.000 peces por semana, mientras que nuestros quipos pueden vacunar alrededor de 400-500.000!

Las vacunas se desarrollaron tremendamente en los últimos 20 años, la dosis por pez solía ser de 0,2 ml pero era muy densa y  difícil de administrar, por lo que generalmente causaban  muchos efectos secundarios en los peces. En la actualidad la dosis es de 0,1 ml y mucho menos densa, por lo que causan menos efectos secundarios. Algunas de las vacunas más modernas se aplican en dosis de 0,05 ml, reduciendo aún más los efectos secundarios y brindando una mayor protección contra las enfermedades.

Las mejoras logradas en la tecnología de las vacunas no sólo han reducido los efectos secundarios en los peces, sino que también han mejorado la facilidad de administración para los vacunadores. Al utilizar dosis más pequeñas es mucho más fácil de administrar, lográndose así mucho menos casos de lesiones por estrés repetitivo y síndrome del túnel carpiano.

 ¿Cuáles son las especies que merecen ser vacunadas?

 Todas las especies merecen ser vacunadas  si la economía de prevención de enfermedades, en lugar de la de tratamiento, lo permite. En la industria del salmón es fundamental vacunar a todos los peces y si la industria de la lubina se sigue expandiendo como hasta ahora, deberíamos aplicar el mismo tratamiento. La clave para saber si vale la pena vacunar o no, depende de la efectividad de la vacuna y su precio, lo cual la hace viable y evita la pérdida de tamaño y peso comercial de los peces debido a las enfermedades.

 ¿Cómo la vacunación brinda valor monetario?

 Los gastos y la molestia de la vacunación son ampliamente pasados por alto si se tienen en cuenta las potenciales pérdidas en el mar o los altos costos de logística involucrados con el tratamiento de los peces en el mar. El otro factor a tener en cuenta es el bienestar de los peces y los reglamentos asociados. La mayoría de las granjas de cultivo de salmón en Escocia se han adherido a la norma de la Sociedad Protectora de Animales (RSPCA)”libertad los alimentos”, que establece las normas sobre el bienestar de la industria acuícola y en este sentido la vacunación juega un papel fundamental. El precio por vacunar un pez de 30 g es de solo unos centavos, pero el precio de perder el tamaño comercial de un salmón debido a  enfermedades es muchas veces mayor a este. La prevención no solo es una elección inteligente, sino económicamente esencial para poder curar.

Fuente: International Aquafeed

Autor: Kathy Taylor, Salmovac

Kathy@salmovac.com

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